8.4.07

Un proyecto de Nación

El corrector de Word conspira contra mí. Resumo mi libro y de repente, complicados nombres indios (complicados para mí), ya no lo son tanto. Me encuentro con que Rammohan es Ramona y Mohandas es monadas. Este último es realmente grave porque titular un ensayo como "Monadas Gandhi" no me supondrá una buena nota.

La heterogeneidad cultural de la India es la constante permanente cuando se pretenden establecer las claves que ayuden a entender a este país. Su identidad nacional es por lo tanto, algo difícil de ordenar y categorizar.

La India es de un acento marcadamente religioso, pero cuando se intenta homogenizar la visión de sus pueblos, la manifestación de una fe no solamente es insuficiente, sino que resulta en fuente de conflicto. En territorio indio convive el hinduismo y el islamismo, y en menor escala budismo, judaísmo, cristianismo, jainismo, sikhismo y zoroastrismo. Aunque el hinduismo se profesa masivamente con respecto a los demás credos y a pesar de ser naturalmente tolerante y carente de un espíritu evangelizador, esto no ha evitado una sucesión de conflictos con el matiz religioso de fondo.

El idioma ha sido otro agente condicionante de enfrentamientos o bien, como es lógico, de dificultad comunicativa. La India posee actualmente como idioma oficial el hindi, pero igualmente lo es el inglés, siendo con el que la mayoría de la población se comunica. Existen también veintiún idiomas considerados oficiales y cientos de dialectos. Debe entenderse la lengua, como un elemento con el que se establece identificación y familiaridad y en el mar de voces, ¿cómo agruparse con quien no se comprende? Paz intuye la pluralidad de idiomas en la India, como metáfora de diferencias religiosas y políticas.

También establece una analogía de toda esta inmensa diversidad en un apartado llamado “Ayunos y festines”, donde compara la gastronomía india con su desarrollo histórico. La hora de comer para el indio, es un inmenso plato lleno de sólidos y húmedos, una invasión simultánea de decenas de especies, así como todos los guisos servidos de una sola vez. Tal y como se demuestra en la permanencia de las ideas del invasor y el visitante, la adherencia de contrastantes rasgos étnicos y religiosos al gran volumen multicultural que caracteriza a ese país, la historia india no es una sucesión de eventos o situaciones culturales ordenadas y espaciadas por una rígida cronología lineal, sino, una coexistencia de todo a lo que ha estado expuesta, capaz de absorber y no de desplazar.

Difícil es, entonces, amarrar toda esa desemejanza o más bien, abundancia, para hacerla apuntar hacia una misma dirección de ideales comunes, bajo lo que Paz define como “un proyecto de nación”.

3 comentarios:

Sardina albina dijo...

Un país tan dissímil y extenso como el que pintás de India (yo me lo imaginaba como un gran Bollywood--judíos en India jamás me pasó por la mente) tiene derecho a no consolidarse como nación, pero el nuestro, 50,000 km2 de terreno donde el grueso de la población vestimos, hablamos el mismo idioma, pensamos, hacemos lo mismo? ¿Qué excusa tenemos?

Ya sé que como siempre me salí del tema. Pero era decirlo acá o arruinar la falafelada (hmm, esa palabra suena casi vulgar).

Herodito dijo...

No vieras que no he tenido el placer de leer ese libro.

Sin embargo tengo una pregunta. Por que vos te representas con pericos?

Lachi dijo...

Sard: se supone que aquí tenemos mejor consolidada la idea de nación. Herencia española.

Her: No es un perico. Es un KEA. Paso a contarte mi admiración por ese animal. Puede trabajar en grupo, le cae rapidísimo la relación causa/efecto, buena memoria, resuelve problemas complicados. Básicamente es más inteligente que el misceláneo de mi trabajo y desde que vi el reportaje en Animal Planet, me pregunto, porqué tengo a ese mae trabajando para mí y no un kea.