4.4.06

La santísima trinidad



Hasta este momento, dentro del planteamiento del proyecto tenemos tres conceptos básicos: religión, superstición y comercio. Los dos primeros son relativamente fáciles de representar porque cuentan con imágenes propias harto conocidas. No es mi intención, estilizar o cambiar radicalmente la apariencia de un ícono religioso, por ejemplo. Son mis ready mades. Solamente quiero mezclarlas para ilustrar sus diferentes formas interacción. Sin embargo, también quisiera ilustrar la particularidad de que ambos elementos en algún momento, conjunta o separadamente, son comercializables. El comercio es un tipo de demonio moderno también al que la religión le guiña el ojo con sospechosa frecuencia.

Es por esa razón, e influida por mi formación previa como artista gráfica, que quisiera orientar el proyecto hacia la impresión de esas imágenes en objetos de consumo cotidiano, en su mayoría prendas de vestir. La vestimenta, con pocas excepciones, es una necesidad universal. Al echar mano de las prendas de uso común, quisiera representar la presencia del pensamiento mágico en la totalidad del colectivo y cómo este puede mutar tan fácilmente como lo es cambiarse de camisa. Otra variable que he considerado es estudiar y conocer el simbolismo de la vestimenta religiosa y aplicarla al ámbito supersticioso, como una forma de crear un vestuario análogo.

Es un juego de dualidades supuestamente irreconciliables. Comercio/arte, superstición/religión. En teoría radicalmente distintas pero tan dependientes una de la otra que a veces sus límites se vuelven difusos.

4 comentarios:

Sardina albina dijo...

Me confieso posesora de un lindo Maneki Neku dorado y un buda, herencia de mi abuela. Debo admitir, eso sí, que ambos son objetos venerados porque me los dio gente muy querida, y eso es el valor que tienen. Igual valor tiene el cactus que me dieron vos y el gato buzo, los grabados de humo, la batidora del geek y el basurero de mi hijo.

Como mi obsesión es con la religión, tu post me hace pensar lo siguiente:

-la codicia es pecado mortal religioso. Eso parece haber pasado de moda (ya nadie cuestiona que uno quiera tener bienes materiales), pero sigue siendo un pecado mortal, entonces como conciliar el asunto.

-adorar ídolos está expresamente prohibido en la Biblia, pero para educar las masas ignorantes eso por ahí del medievo se lo saltaron y de paso comenzó la fetichería.

-¿de dónde vendrá la parafernalia religiosa de hoy? Sería interesante si fuera hecha en China.

Herodito dijo...

En realidad la religión y la superstición son exactamente lo mismo, sólo porque una creencia esté concatenada en una institución con más plata, no la convierte en poseedora de la gracia divina ni mucho menos. Todas son creencias humanas.

Así mismo, el arte/religión-superstición se ven intrínsecamente relacionados por que las dos son formas de expresión y el arte se ha visto, se ve y se seguirá viendo altamente influenciado por las creencias humanas.

El comercio por otra parte representa una fuerza externa que busca capitalizar las necesidades humanas, y aquí es donde el arte/r-s se ven ampliamente explotados desde el inicio, no desde ahora. Es decir, en la edad media ya alguien vendía santitos, verdad?

Lachi dijo...

Hay algo que no había expuesto y es que en el proceso de límites del proyecto, de religión a secas o la de carácter oficial, me voy a enfocar en religiosidad popular, que es más cercana a toda la cuestión de suspersticiones.

Herodito dijo...

La santería es un bonito tema. A mi me gustaría hacerme un payaso de San Antonio.