30.9.06

Bloque de Nieve

En el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, constantemente están rotando las exposiciones. Han anunciado "Bloque de Nieve" para el próximo 3 de octubre. Se trata de una muestra colectiva de artistas hondureños. El texto que la sustenta resulta interesante, ya que siempre es atinado recordar lo cercanos en pensamientos y acciones que se encuentran todos los países centroamericanos.

"Tu bandera es un lampo de cielo
Por un bloque de nieve cruzado
y se ven en sus fondos sagrados
cinco estrellas de pálido azul

(Fragmento del Himno Nacional de Honduras)

Sabían que Honduras fue uno de los países que le declaró la guerra a Hitler: que conocemos más de la Revolución Francesa que de nuestra huelga del 54. El corazón de nuestra tierra es una ciudadela militar gringa, que nos dejo la Guerra Fría en la librería Metromedia de Tegucigalpa, donde frecuentemente se habla inglés y a mi amigo Antonio los mormones le dijeron que el color moreno de su piel era un castigo de dios.

Los hondureños celebramos el triunfo del Barça en la Copa de Campeones de Europa con el mismo fervor que los catalanes. Al país al que más emigramos es hacia Estados Unidos, aunque tengamos visa gratis a la Unión Europea. Vimos Karandiru horrorizados, pero sin hacer ninguna asociación a la masacre del Porvenir en nuestro propio contexto. Los empresarios hondureños tiene apartamentos de fin de semana en Miami y millones de desempleados tienen esperanzas en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, mientras el 64 % de la población vive bajo la línea de la pobreza. Mi hermana se fue mojada a California, habla como mexicana y tiene una paisana que dice que la guerra en Irak es justa.

Estas son solo algunas de las contradicciones de nuestro contexto. Tal vez por eso los pocos artistas contemporáneos de Honduras son muy receptivos a la globalización, esperan con ansias la última edición de Art in America, hablan del bombardeo en Líbano y juntan dinero para celebrar un premio de bienal en un restaurante chino.

El título Bloque de Nieve, en esta muestra de artistas contemporáneos hondureños, surge de la necesidad de condensar en una frase muy representativa de nuestra historia la naturaleza ambivalente de nuestro “nacionalismo”. Dilema que a mi juicio ha sido transversal en la producción intelectual latinoamericana, y en el caso de Honduras tiene una presencia manifiesta en el discurso actual de las artes visuales.

La más común de las explicaciones a nuestra falta de patriotismo -no por eso desatinada- se fundamenta en la idea de una conformación de nuestro Estado-Nación desarrollada sobre la base de los valores cívicos occidentales, por encima de la cosmovisión del mundo de raíz indígena que dominó previo a la colonización. En ese sentido, contrario a lo que sucedió en países como México, donde el Indigenismo caló en el pensamiento político e intelectual, en Honduras -como en la mayoría de países latinoamericanos- la socialización de esos valores se hizo con el fin de integrar a los ciudadanos en unos valores comunes y occidentales, que con el paso del tiempo se cristalizaron en la sociedad y sus productos.

En la Historia Política Oficial tenemos un héroe llamado Francisco Morazán, más parecido a Napoleón que a Emiliano Zapata. En la pintura, nuestro máximo exponente del modernismo, Pablo Zelaya Sierra (contrario a otros precursores del modernismo en América Latina, que bebieron de la tradición precolombina) esta más cerca de Cezanne y Picasso que de los mayas de Copán; y los artistas contemporáneos tienen más afinidad estética con el Dadaísmo que con los artistas hondureños más próximos a su generación: ¿será que somos alienados por naturaleza?.

Una vez en la historia los intelectuales y políticos latinoamericanos negaron nuestro componente indígena y nos quedo la culpa; después, con el aniversario de los 500 años del “descubrimiento” de América, pretendimos negar a nuestros ancestros y herencia occidental, española, católica, saqueadora de tesoros, violadora y asesina, pero a estas alturas nadie puede negar que somos más occidentales que indígenas, educados con aquella visión del mundo con un sentido del tiempo y el espacio tan occidental como el de Galileo.

Local versus global, nacionalismo versus universalismo, economía de bienestar social versus economía de libre mercado, pensamiento único versus pensamiento crítico; todos fundamentos ideológicos de nuestra historia occidental , no muy distinta de otras comunidades marginadas de los beneficios de la economía mundial y muy a pesar de eso, con un limitado pero gratificante acceso a la cultura transnacional a través de sofisticadas redes de comunicación tecnológicas y de valores democráticos en boga.

En Honduras no hay nieve, es un país tropical de América Central, con una fascinación por lo exótico como cualquier sociedad de la tierra, allí cantamos con emoción un himno que es una apología eurocentrista, escrito por un paisano llamado Augusto C. Coello y musicalizado por Kart Harthling, músico alemán que para desgracia de Coello si conoció la nieve.

Adán Vallecillo Sevilla, Curador. Agosto 2006"













3 comentarios:

Herodito dijo...

Que interesante la enumeracion de pecados culturales, pero la verdad que lo unico que se necesita para cometerlos es ser humano, yo todos esos pecados se dan en todas las sociedades, independientemente de lo que sean.

Si no es por falta es por exceso...

Lachi dijo...

Es cierto. Ahora se habla de "globalización" como si fuera la peste del siglo XXI, pero lo cierto es que, con sus salvedades, las estructuras de pensamiento parecen repetirse independientemente del contexto.

Herodito dijo...

Por supuesto si somos los mismos.

La glorificacion de animales es un excelente ejemplo. Vea usted carros deportivos "Jaguar", MGM y su Leon, la gran cantidad de comics (como hombres X), que presentan poderes de animales. Cual es mi punto?

Que esa glorificacion de animales es la misma que realizaban los Egipcios o los Mayas. Somos simplemente los mismos, en todo lado y todas partes, tenemos los mismos atributoas y las mismas fallas.