15.5.07

The Giant Buddhas


Advertencia: Este comentario me quedó medio sentimentaloso, ni modo.

El documental the Giant Buddhas de Christian Frei, trata de cómo en el 2001 los budas de Bamiyán ubicados en lo que hoy es Afganistán, fueron dinamitados por talibanes. Estas obras son parte del esplendor técnico que la escuela de Gandhara llegó a tener en su momento (siglos IV – V), implementando la famosa escultura labrada directamente en la montaña y de proporciones gigantescas que caracterizó una parte del budismo. Las figuras más famosas corresponden a dos budas que alcanzan más de 30 y 50 metros. Igualmente, tras ellos y como fue común en la arquitectura india, dentro de la montaña se excavaron gran cantidad de templos con muchísima decoración esculpida y pintada.

A diferencia del cristianismo o hinduismo, los musulmanes no solamente se niegan a aceptar representaciones de deidades (son iconoclastas) sino que jamás han ocultado su repudio hacia esa práctica. El documental narra como la famosa destrucción, exacerbó los ánimos de quienes promueven la conservación de patrimonios culturales. Propios y ajenos, cuestionaron una acción extremista y fanática, prácticamente un berrinche de tinte más político que religioso, aunque fue este último el supuesto detonante de tan condenable acto.

Lo increíble de Frei en esta obra, es su capacidad de adentrarse en las verdaderas implicaciones de este hecho. No se limita a describir la indiscutible pérdida material que supone la destrucción de monumentos de varios siglos de existencia. Detrás de la lucha, mezcla de poder y ego, tras el conflicto cultural entre los talibanes y los defensores de los budas, paralelamente se describe la miseria de los afganos víctimas de la guerra.

Para Frei, el verdadero conflicto, ajeno a la política o la religión, es el de carácter ético. Nadie pone en duda lo valioso de obras arquitectónicas tan antiguas y lo que representan: un estadio histórico, algo que logró sobrevivir enfrentamientos bélicos y fanatismos religiosos violentos, un fragmento del pasado capaz de fomentar el arraigo y la memoria cultural. Pero ¿cuál es la jerarquía del arte? ¿Delante o detrás de qué debe ubicarse en un listado de prioridades? Cuando se observa la indignación de la UNESCO por la indiferencia talibana hacia la grandeza del propio patrimonio, esta no se diferencia en casi nada a la indiferencia que la UNESCO tiene para quienes viven cerca de ese patrimonio y pareciera, están por debajo de él.

Todo ese esfuerzo y despliegue de protestas (que al final fue infructuoso), contrasta con la humilde familia que tras un par de generaciones habitaba dentro de uno de los nichos de la montaña. Luego de las detonaciones que derribaron los budas y falsearon las estructuras, más la ocupación militar alrededor de esa zona, se vieron obligados a abandonar lo que hasta ese momento era su casa. Mucho más empobrecidos y completamente ignorados, fueron desplazados a un área de escasez de agua y dificultad para conseguir víveres.

Alrededor de las excavaciones y posterior intervención de grupos de conservacionistas y arqueólogos, deseosos estudiar y reconstruir las ruinas, decenas de afganos suplican por un trabajo en las obras y el chance de ganar un par de dólares al día.

Nuevamente, es necesario preguntar si el arte por sí mismo, debería ser lo primordial, o al menos, si es ético que se encuentre encima de las necesidades básicas de un ser humano.

Frei plantea esta y otras interrogantes de manera velada y sutil, con una narración fluida lejos de la sensiblería o el discurso de panfleto.

El documental termina con la arqueóloga afgana Nelofer Pazira, frente a los monumentos destruidos. Desde su casa en Canadá, ella sólo conoce a los Budas de Bamiyán por borrosos recuerdos de su niñez y las fotografías de su padre. Una vez frente a sus ruinas, rompe a llorar, quizás de cólera, impotencia y tristeza, esa espantosa mezcla de sentimientos difíciles de describir ante lo errático y su difícil solución. Agria metáfora de la incapacidad humana por resolver su propio desastre social, moral y material.

24.4.07

Feminismo panderetiano, vegetariano ecologista

En el cine Variedades, una actividad religiosa se llevaba a cabo un sábado en la mañana. De la puerta principal, sale una mujer y me grita: -¡Oiga muchacha! ¡Entre para que pueda cambiar su vida!-

La ignoro y sigo mi camino. Un par de cuadras después y con algo de efecto retardado, pienso coléricamente para mis adentros -¿Y quién dice que yo quiero cambiar mi vida?… ¡Maldita vieja!!!-

Publicitar a gritos las reuniones de una comunidad religiosa, quizá sea parte de lo que muchas personas consideran una filosofía de vida óptima. Démosle el beneficio de la duda a esta mujer, y digamos que ella no pertenece al complicado sistema piramidal de salvación de almas, sino que la mueve una absoluta convicción y buena fe, junto con un imperante deseo de comunicar su felicidad a los demás. Bien lo dice el dicho, que de buenas intenciones, están llenos los infiernos. Por más genuino espíritu de caridad, esta persona no repara en su discurso pésimamente maquinado. Este es llamativo y radical, cual televentas donde los problemas se resuelven de la noche a la mañana, pero si se analiza bien, es insultante y contraproducente. “Cambie su vida” significa más o menos “su vida es mala”. Como es lógico, el sentido común dicta huir de los agravios. ¿Se puede confiar en un desconocido, que osadamente cuestiona las bases de nuestra actual existencia comparándolas a un compilado de miserias y malas decisiones?

Esa forma tan particular y nociva de comunicar un mensaje no es exclusividad de los fanáticos religiosos. En ella están contenidos el vegetariano que nos profetiza quinientas enfermedades diferentes y un espíritu maligno si nos ve masticando una chuleta o el activista ambiental que sermonea a un dependiente por echarle sus compras en una bolsa plástica. Todos ellos de una forma u otra nos dicen “cambie su vida”, y de rebote, “sea como yo”. Indistintamente de si su mensaje es errado o veraz: ¡Cuánta prepotencia!

De los movimientos y gremios desgraciadamente siempre vemos lo peor o lo que es lo mismo, lo que menos los representa. El activista serio, trabaja por su causa de manera firme pero respetuosa. Jamás saldrá a la calle armado de palabras hirientes acometiendo contra todos los pobres que tengan la desdicha de cruzarse en su camino, exigiéndoles torpemente “cambiar de vida”. Probablemente usará métodos más considerados. Es por esa razón, que rara vez sabremos de él. Como en un aula de niños, la atención siempre se centra en el más revoltoso y no en el que mejor se porta.

Sirva este preámbulo como introducción sobre temas de feminismo. Este es parte de esos grupos tipo “pandereta, vegetariano, ecologista”, a los que con sobrada razón, la gente ve con cautela y desconfianza.

El feminismo, no tiene en su definición, nada del otro mundo. Es aquel movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres. Hasta hoy, la igualdad, sigue siendo una premisa muy válida. Sin embargo, también ha sido el estandarte que encabeza una serie de tergiversaciones y protestas injustificadas. Tal vez el caso más patético, la reciente aprobación de la "Ley de penalización de violencia doméstica", que encima de inútil para resolver el problema que denuncia, parece confirmar el estereotipo de sexo débil achacado a las mujeres, porque al parecer, legalmente, ellas necesitan trato preferencial.

Los mensajes relacionados a este tema, que pudieran aparecer una que otra vez dentro de este blog, de ninguna forma pretenden ser un regaño o reclamo. Tampoco serán una condenatoria exhortación a cambiar de vida. Serán meras disertaciones, con la única justificación de abrir una puerta a la comprensión de algunas experiencias de tipo personal y en general, a las vicisitudes de muchas mujeres que no se ajustan a patrones convencionales. El objetivo es juntar ideas para proyectos artísticos futuros.

Más allá de los estigmas que carga cada género, lo idóneo sería poder, como seres humanos, decantarnos por lo que más nos agrade sin tener que cuestionar si aquello es inherente al azar del sexo que nos tocó. Sin embargo, hasta que el género deje de ser una incomodidad que condicione nuestros comportamientos y estilo de vida, la búsqueda de esa igualdad seguirá siendo necesaria y la forma de aprehenderla será la educación y la perspicacia de no tolerar con resignación todo lo socialmente aceptable. Es en este sentido, que deseo abordar en el futuro, tan escabroso tema.

Este es un mensaje patrocinado por la ASFEVEG, donaciones BCR 198634-6, BNCR 20715-1.



8.4.07

Un proyecto de Nación

El corrector de Word conspira contra mí. Resumo mi libro y de repente, complicados nombres indios (complicados para mí), ya no lo son tanto. Me encuentro con que Rammohan es Ramona y Mohandas es monadas. Este último es realmente grave porque titular un ensayo como "Monadas Gandhi" no me supondrá una buena nota.

La heterogeneidad cultural de la India es la constante permanente cuando se pretenden establecer las claves que ayuden a entender a este país. Su identidad nacional es por lo tanto, algo difícil de ordenar y categorizar.

La India es de un acento marcadamente religioso, pero cuando se intenta homogenizar la visión de sus pueblos, la manifestación de una fe no solamente es insuficiente, sino que resulta en fuente de conflicto. En territorio indio convive el hinduismo y el islamismo, y en menor escala budismo, judaísmo, cristianismo, jainismo, sikhismo y zoroastrismo. Aunque el hinduismo se profesa masivamente con respecto a los demás credos y a pesar de ser naturalmente tolerante y carente de un espíritu evangelizador, esto no ha evitado una sucesión de conflictos con el matiz religioso de fondo.

El idioma ha sido otro agente condicionante de enfrentamientos o bien, como es lógico, de dificultad comunicativa. La India posee actualmente como idioma oficial el hindi, pero igualmente lo es el inglés, siendo con el que la mayoría de la población se comunica. Existen también veintiún idiomas considerados oficiales y cientos de dialectos. Debe entenderse la lengua, como un elemento con el que se establece identificación y familiaridad y en el mar de voces, ¿cómo agruparse con quien no se comprende? Paz intuye la pluralidad de idiomas en la India, como metáfora de diferencias religiosas y políticas.

También establece una analogía de toda esta inmensa diversidad en un apartado llamado “Ayunos y festines”, donde compara la gastronomía india con su desarrollo histórico. La hora de comer para el indio, es un inmenso plato lleno de sólidos y húmedos, una invasión simultánea de decenas de especies, así como todos los guisos servidos de una sola vez. Tal y como se demuestra en la permanencia de las ideas del invasor y el visitante, la adherencia de contrastantes rasgos étnicos y religiosos al gran volumen multicultural que caracteriza a ese país, la historia india no es una sucesión de eventos o situaciones culturales ordenadas y espaciadas por una rígida cronología lineal, sino, una coexistencia de todo a lo que ha estado expuesta, capaz de absorber y no de desplazar.

Difícil es, entonces, amarrar toda esa desemejanza o más bien, abundancia, para hacerla apuntar hacia una misma dirección de ideales comunes, bajo lo que Paz define como “un proyecto de nación”.

24.3.07

Vislumbres de la India, de Octavio Paz

¿Alguien lo ha leído?

Antes que pierda el pedazo de Teleguía donde hice mis primeras anotaciones, esbozo los primeros “ensayos” de mi futuro ensayo sobre esta obra.

En los años cincuentas, Octavio Paz funge como diplomático del gobierno Mexicano. Es en 1947, gracias a la recién conquistada independencia india que México establece relaciones con ese país, necesitando entre otros, a un segundo secretario en su embajada. Este cargo es asignado a Paz.

Con la descripción de su vida hasta ese momento como residente en París, el viaje que lo llevará hasta Delhi y los pormenores dentro de la diplomacia, el autor comienza a descifrar los rasgos más sobresalientes de la India, sus particularidades culturales, sociales, históricas así como su complejidad, intentando ayudar a entender un país marcado por la diversidad y el contraste.

Es notable dentro de sus primeras acotaciones, la descripción de una serie de analogías entre el paisaje indio y el paisaje y contexto mexicanos, dando la premisa que la historia se forja sobre ejes comunes indistintos del área geográfica.

Conforme se avanza en la lectura, Paz adquiere un acento casi didáctico. El autor, desde su formación, intenta explicar al occidente la complejidad que suponen para sí, las diferencias y concepciones propias de la India, para aquellos que crecimos con su misma visión de mundo. Él busca ser una especie de traductor para aquel sesgado por la estructura de pensamiento cristiana/occidental.

Octavio Paz también se ocupa de las afinidades literarias de sus personajes, describiendo el acervo cultural que los influenciaba.

Como otros escritores, entre ellos Eduardo Galeano o Yadira Calvo, Vislumbres de la India tiene el rigor y el aval de la investigación objetiva pero matizada con la prosa de quien se dedica a la literatura y la poesía.

18.3.07

arte conceptual + (be) rrinche : Landings 4

Prólogo. La semana pasada una nueva empleada fue contratada en mi trabajo. Mi deber era supervisarla. Luego de una pequeña charla inductiva todo parecía estar claro y de ahí en adelante, aquello era cuestión de seguir instrucciones muy sencillas, propias de la labor de un dependiente. Días después, quedaba claro que la muchacha no gozaba de todas las aptitudes para el puesto. En franca vagabundería, evadía la razón principal para la cual fue contratada, atender clientes, y recargaba sus funciones en otras personas. Yo por una hendija de la puerta la observaba haciendo sus toques o más bien, sus omisiones. Luego, ya no necesité esconderme, ya que monda y lironda le daba igual que la contemplara en el esplendor de su desobediencia. La gota que derramó el vaso fue cuando un día, por un lapso de quince minutos no entró ningún cliente y durante ese tiempo, conversaba alegremente bien sentada con otra compañera. No fue hasta que entraron unos potenciales clientes por la puerta, cuando nuestra heroína agarraba su carterita de cosméticos y salía en pronta carrera hacia el baño. Por supuesto, cuando salió, le llamé la atención y le hice ver que noté que ella había pasado largo rato ociosa y no fue sino hasta que se avecinaba algo de trabajo cuando casualmente se le ocurrió irse. “Es que yo padezco de incontinencia”, me dijo. Furiosa con el dudoso pretexto pero tratando de conservar la cordura, repliqué, “¿y la incontinencia también hace que usted atienda mal a los clientes?”. Ignorando todos los acontecimientos que precedieron ese incidente, una muchacha que observaba cosas en las vitrinas no pudo contener mirarme con ojos de reprensión, ya que en ese momento confirmé al horrible ogro que todos los jefes llevamos dentro, incapaz de compadecerse de la condición médica de una pobrecita empleada.

Ese instante resumió la relatividad de cómo vemos los sucesos, donde se da por un hecho el rol que estereotipadamente todos representamos en la vida, según el camino que hayamos elegido o que nos tocó.

El arte se supone es la herramienta que permite decir y hacer cosas en un lenguaje novedoso. Lo idóneo es que lo que se diga o haga, no corresponda a lo convencional y al lugar común, porque de eso hay demasiado. Landings 4 es la nueva exposición del MADC. Corresponde a un ciclo de muestras que agrupan diferentes artistas de Centroamérica y México. Landings, en inglés tiene una página en internet llamada www.landingsprojects.com, también en inglés.

Landings 4 es la versión número millón doscientos del llanto. La empatía con el mensaje quejumbroso en el arte no creo que sea una exclusividad latinoamericana, pero ciertamente parece ser el estandarte más cómodo cuando se quiere decir algo con aparente determinación.

En algún momento de la historia del arte costarricense, representar el entorno, como en los grabados y óleos de corte costumbrista, dejó de ser deseable. Dicen que era un arte que satisfacía a una clase privilegiada. Pero atrás quedaron esos tiempos y ahora la denuncia es la moda. Muy a pesar de la sofisticada onda conceptual y la atmósfera de élite intelectualoide, en el universo local del arte, donde Estados Unidos encabeza la lista de demonios, irónicamente todo es equiparable una tonta película de Hollywood, reduciendo las relaciones humanas a un puñado de malvados y otro tanto mayor de víctimas oprimidas. Ahora es otra clase la que se regodea.

Hay en una de las salas, la número 4, una obra de tipo escultórico. Una plataforma rectangular, emula una maquila, con unos muñequitos muy corrongos, cada uno con una maquinita overlock divina. Están dispuestos en filas y bloques. Separando estos últimos, un espacio vacío con una miniatura que representa a un supervisor. En una zona relativamente alejada de esa obra hay un monitor, y ahí, puede observársele.

No niego que está ingenioso el detalle de la cámara y que los bichitos esos son muy lindos, pero la moraleja de su mensaje me parece una reverenda mierda. El control y las reglas son necesarios para la eficiencia. Esos mismos que defienden acérrimos los derechos del proletario, humillado y vejado por su patrón, son los mismos que después hacen un blog y mandan cartas a la columna en La Nación para quejarse no sólo de ese insolente obrero que tuvo la osadía de maltratarlos, sino del mediocre administrador que no los pone en su lugar. ¿Entonces, en qué quedamos?

El anterior es sólo un ejemplo de cómo los panfletillos o disertaciones de trovador setentero, se pretenden hacer pasar por obras de arte con mensajes transgresores. Hace falta examinar objetivamente lo que se quiere decir, para no incurrir en el mismo error del cual se acusa al enemigo, sólo que desde la óptica del bando contrario.

Desde la subjetividad de mi gusto y la queja a estarse quejando constantemente, aclaro que no deseo exposiciones con exclusividad de mensajes lindos y positivos. Mi indignación proviene del hecho de ver, que toda la denuncia que ha llegado hasta mí últimamente, es parcializada y torpe. Si de deprimirse se trata, encuentro más encantador el pesimismo descorazonador puro, llano y simple, sin culpables.












16.3.07

Samsara

El curso de arte oriental demanda hacer una crítica de Samsara (2001), película india dirigida por Pan Nalin.

Samsara, según el Diccionario de la Real Academia, se designa como el “ciclo de transmigraciones o de renacimientos, causados por el karma”.


Puede contener detalles reveladores del argumento

Tashi, un joven lama, tras un período de aislamiento retoma la vida en el mundo exterior. En este mundo se enfrenta a dos realidades paralelas, una, la vida religiosa regida por claras normas y la otra, la existencia cotidiana de corte más mundano. Con el despertar sexual del joven, surge el detonante de una serie de cuestionamientos hacia el destino previamente trazado para él como parte de una comunidad religiosa. De repente, la espiritualidad se confronta a lo terrenal, sin que haya un punto intermedio de convivencia.

La película intenta desmitificar la religión ahí representada, proponiendo un personaje más humano, curioso, capaz de dudar o rebelarse. Èl finalmente se decanta por abandonar el monasterio e inicia una nueva existencia como agricultor, junto a una esposa y más tarde un hijo.

La curiosidad por lo que no se tiene a la total disponibilidad parece ser la constante en el relato. En algún momento, Tashi va con su suegro a la ciudad y este regresa lleno de vestimentas y accesorios modernos, relativamente ajenos al poblado donde ellos habitan. Lo que no se conoce, parece ser un imán exótico que deslumbra por novedoso.

La mujer parece ser el elemento de discordia y tentación, especie de desencadenante que altera el orden establecido. Así, luego de saciar la atracción que la enigmática inmigrante india y empleada de su esposa, despertó en él, Tashi, revierte sus cuestionamientos al impulso inicial que lo empujó a seguir una vida laica, dudando nuevamente y preguntándose si el camino que eligió era el correcto. Así, el ciclo parece repetirse una y otra vez, siendo la vida de Tashi un ejemplo de cómo el peregrinaje por las diferentes etapas de la vida y la experiencia, inevitablemente terminan siempre justo donde comenzaron. Sin embargo, cabe destacar que en Samsara, para el personaje principal lo anterior no se intuye como un proceso natural o aceptable. Tashi, es incapaz de decidir cuál es el rumbo correcto y satisfactorio, viéndose atormentado por la culpa y la indecisión.

Es quizá el karma, propio del Samsara.

23.2.07

Dibujos en la Galería Nacional



Hace unas semanas, se inauguró en la Galería Nacional del Museo de los Niños, una exposición colectiva de dibujo. Entre los expositores están Keylor Alfaro y Carlos Kidd, compañeros y profesores de anatomía artística y dibujo de la escuela de Artes Plásticas.

Los dibujos están dentro de la línea de estudio con modelo (salvo un par que se inclinan por la ilustración) y es un buena muestra para conocer el estilo predominante en los cursos de dibujo que ahí se imparten.

Cuando alguna vez estudié música, mi frustración era grande por no poder leer partituras a primera vista y siempre admiré a quienes lo lograban. Keylor y Carlos son el equivalente a una lectura a primera vista pero dibujando. Estructuran y dibujan con tal soltura, que lo hacen parecer fácil.

Yo por dicha, nací en la era de la fotografía y las bondades del diseño digital.

13.2.07

¿Fundamentos de oceanografía?

Para ser licenciado en alguna especialidad de Artes Plásticas, aparte de obviamente presentar un proyecto para tal fin, se deben llevar una serie de cursos complementarios para llenar un creditaje.

Como parte de mi plan de este año es comenzar la licenciatura en grabado, mi primera idea fue matricular cursos de historia del arte que ayudaran a mi formación. Pero no, averiguando me han dicho, que estoy en posibilidad de matricular cualquier curso siempre y cuando no sea de mi escuela. Es decir, que posibilidades tengo muchas, entre las cuales figuran:

- Introducción a la economía
- Panorama del socialismo contemporáneo
- Problemas ecológicos
- Principios de ciencias políticas
- Educación sexual
- Fenómenos atmosféricos
- Idiomas varios

Mi gran y terrible duda, es si en otras facultades (las de a de veras), la designación de esos cursos es tan azarosa. No me imagino a un ingeniero civil asistiendo a clases de educación sexual mientras hace su tesis sobre temas de planificación y urbanismo. Quisiera saber si las demás escuelas tienen cursos específicos recomendados para su área y carecen de tanta "libertad".


12.1.07

Francolín, cotorro y coturno

La imprenta moderna usa la litografía offset. Con esta técnica de impresión, el diseñador puede diseñar digitalmente con toda libertad, usando dibujitos de colores, diagramaciones de fantasía y un sin fin de coquetos recursos. Pero hubo un tiempo en que el panorama no era tan flexible, generoso y fácil. La reproducción de libros por medio de tipos móviles fue usada con bastante frecuencia hasta hace muy poco.

Ahora la onda es ponerse nostálgico y fijarse en el exotismo del pasado. "Moda retro" le llaman. De dicha tendencia, lo más curioso parece radicar en aquel viejo dicho que reza "todo tiempo pasado fue mejor". Por alguna razón siempre la tecnología se ha satanizado, siendo culpable de convertir el oficio de unos pocos elegidos en dominio de las masas. Visiones más románticas afirman que la modernidad es sinónimo de impersonalidad y que es más placentera y cercana una carta a puño y letra que un correo electrónico, por ejemplo.

El caso es que si hay algo propio del pasado, es ese toque de rusticidad. Este sólo salta a la luz cuando se compara con su equivalente moderno, y simplemente no es ni mejor ni peor, es tan sólo una cualidad estética muy suya, para algunos, encantadora.

Ojeando el Diccionario de la lengua española, de la Editorial Científico Técnica de la Habana, edición 1985, es imposible ignorar las ilustraciones sencillas, monocromáticas, de líneas simples y el contraste con las de de diccionarios recientes, que básicamente usan fotografías.


"¡Amarrate esos coturnos, que te vas a caer!!!"

Si algún amigo se refiriera al perico de la casa, como "mi cotorro", es probable que me dé un poco de risa.









10.1.07

Fama, aunque sea sin fortuna

Es muy posible que quien les escribe, no sea precisamente la estrellita más brillante del firmamento, pero bien dicen que sabe más el diablo por viejo que por diablo. Es por esa razón que el reencuentro con las groserías gratuitas de un profesor y la preconcebida subordinación a sus observaciones, me hicieron sentir como trapo viejo. Sin embargo, como buen descubrimiento estilo libro de autoayuda, en cierta forma la mala experiencia ha traído algo positivo y ha despertado en mí la búsqueda de un giro, un nuevo horizonte.

Muchos afirman con humildad, que entre más estudian, más ignorantes se perciben. Por muchas razones la universidad es una ambiente importante que quizá nunca abandonaré, tal vez la principal, porque genera un contraste tajante con la vida laboral, que en mi caso, es bastante peculiar. No temo admitir que jamás he tomado en serio el estudiar grabado. Lo prueban los más de diez años que me tomó graduarme en esta especialidad. Grabado es un pretexto que me permite asirme al extraño mundo paralelo que constituye la facultad de Artes Plásticas, pero esa es otra historia que algún día describiré con detalle.

Siempre he tenido claro que dedicarse al grabado no es precisamente la puerta más efectiva para convertirse en millonario. Tiene más posibilidades de redituar su esfuerzo, algún enérgico asistente a cursos de madera country o el experto en armar muñecos de foam. Es en esos momentos de relativa lucidez, donde me visualizo cual señora bien pintando y dibujando por puro pasatiempo, por gozar de algún ingreso decente y un poco de flexibilidad de horario.

El azar y la buena suerte, me mantienen colgando aquí y allá un cuadrillo en alguna exposición, pero es quizá mi bajo perfil el que, según se me lanzó a la cara en la desagradable evaluación de los quintos años, lo que nunca me ha permitido el sacudirme la etiqueta de estudiante y la incomodidad de ser encasillada por default, en la sección de quienes adolecen de credibilidad. Los "pollos" que llaman.

Así el propósito académico 2007 se centra en buscarle hogar al combo de camisetas pro religión pop de reciente elaboración y participar bombetudamente en cuanta convocatoria salga por ahí. Este año, empieza la búsqueda del muy relativo reconocimiento. A ver cómo me va.








23.12.06

Pasito tun tun



Ahí donde ahora está este pasito, solía estar la soda de Artes Plásticas. Empezó siendo la cuna de las empanadas más deliciosas de toda la UCR, luego, por reveses administrativos, pasó por un reinado de terror gay para más tarde, ser sustituida por una máquina de café con cuca.

Feliz Navidad, les desea Lachi.

17.12.06

Camisetas y calzones


Proyecto, "El hábito sí hace al monje", Vestíbulo de la Facultad de Artes Plásticas, 1 de diciembre del 2006.

Concebido como una instalación pequeña, el proyecto recrea un espacio comercial con percheros y maniquíes.

Luego de la recolección de imágenes, tanto religiosas como supersticiosas, se optó por trasladarlas a objetos cotidianos, que en este caso son prendas de vestir, llevando al límite la concepción de los elementos estudiados como llanas mercancías, para desmitificarlos o bien, arrancarlos de su perfil de subcultura. El hecho de exponerlos como obras artísticas en un espacio concebido para tal fin, abre la puerta al concepto del ready made y su cuestionamiento sobre el objeto común y la sátira de sus posibilidades dentro del arte. La ropa, la religión y los agüizotes comparten al tiempo que son arrancados de su contexto y la seguridad que este les da, más que para poner en tela de duda su veracidad, el ilustrar que todo puede ser interpretado más allá de su significado tradicional.

Las imágenes utilizadas, no sufrieron ningún proceso de estilización drástico, ya que su interpretación se basa en el soporte donde han sido impresas más que la manipulación gráfica de estas por sí misma. Se trató de conservar su literalidad, hasta donde el aspecto técnico lo permitió, para hacerlas fácilmente reconocibles y poder comprender la artificialidad del entorno en que fueron inmersas.

Cuando el proyecto dio sus primeros pasos, utilizó varias premisas. La más importante fue el disertar sobre una característica generalizada en todos los estratos sociales. La tendencia hace que se discrimine al del estrato inmediato inferior y se polaricen los comportamientos, ya que se excluye todo lo que el grupo social al que se pertenece considera indeseable y vergonzoso. Cuando se estudia la religión y los fenómenos supersticiosos y se cae en cuenta que provienen de motivaciones comunes, se intenta reconciliar lo tradicionalmente antagónico como forma de crítica a la intolerancia. Además, como ya lo hizo el arte pop, y otros artistas y autores costarricenses preocupados por interesantes rasgos de cultura popular, se trata de elevar a la categoría de obra artística, lo cotidiano, y todo aquello que por la costumbre pasa desapercibido y es minimizado por su accesibilidad.









14.12.06

Bambi

Bambi Meets Godzilla



Hace muchos años, canal 15 era el proveedor de muy buenas películas y cortos interesantes. Dios bendiga a youtube, en donde volví a encontrar esto.

12.12.06

Millonario y salvo

Atolondradas almas juveniles y pecadoras en el Matsuri 2006.

Amway es una empresa dedicada a comercializar una gran cantidad de productos por medio de agentes vendedores. Un día, un conocido llegó a hablarme sobre la gran maravilla que representaba el pertenecer a este exclusivo sistema de ventas y nos invitó a participar en un seminario informativo. El hombre encargado de la charla, enfundado en un elegante traje entero, alto, de voz enérgica y muy sonriente, comenzó su discurso con una frase tentadora -“Ser millonario es fácil”-. Varias anécdotas y ejemplos después, Amway dejaba de ser una alternativa para redondear las ganancias de una persona corriente con un salario promedio, para convertirse en la única solución para surgir económicamente y ganar prestigio. Eso sí, no era suficiente conformarse con el paquete de 14.000 colones (de aquellas épocas), con un champú, un jabón, un desinfectante y un portafolio, sino que las recomendaciones de la empresa se orientaban a darle cacería a cuanto amigo, familiar y conocido se tuviera cerca, en virtud de escalar dentro dentro de la pirámide de ventas. La masiva afiliación de personas le garantizaría al novato la posibilidad de llegar a ser un admirable socio “esmeralda”, “perla” o “diamante” y según las palabras del orador, el tener ganancias similares a las de un potentado multimillonario, pero sin la terrible incomodidad de esforzarse excesivamente.

Muchos años antes, una compañera del colegio, me revelaba el gran secreto para alcanzar la vida eterna. Biblia en mano, me sometía a una especie de curso de inducción, donde el paquete incluía la lectura de unos versículos subrayados en marcador verde fosforescente, seguidos de una oración. En cuestión de minutos, fácilmente mi alma requete pecadora (porque a los 14 años es definitivo que se han cometido todos los pecados posibles), fue redimida y salvada de retorcerse en terribles llamarones infernales. Eso sí, mi compañera dejó claro que en gratitud a tan especial dádiva, debía repetirle el mensaje que acababa de recibir al resto de la humanidad, porque hacerlo me garantizaría un puesto más cercano a Dios y entre más almas salvara, mayor recompensa iba a obtener. Mi misión desde ese día, debía enfocarse en llegar a ser una especie de "socio diamante" versión celestial.

Ya viéndolo desde lejos, el champú no estaba tan feo y el discurso cristiano me sirvió para excusarme de algunas clases de religión en el colegio. Pero más allá de estos beneficios, esas experiencias me enseñaron a comprender porqué en cualquier autobús, fiesta, reunión o evento de animé, siempre existirá la posibilidad de encontrarse con alguien tan amable como insistente, deseoso de ofrecerle una membresía de Amway o una afiliación vitalicia al paraíso. Detrás de ofertas tan jugosas, como convertirse en ricachón o santo de la noche al día, siempre surge la sospecha. Así, por extraño que parezca, habrá algunos capaces de declinar tan atractivas invitaciones únicamente por el gozo de tener un trabajo convencional o bien, sortear el chance de quemarse en las llamas del infierno, sólo por disfrutar del esfuerzo que conlleva, ejercer el tan preciado derecho a elegir.










11.12.06

Dios ¿porqué eres omnipresente?

Culto evangélico en Matsuri 2006, Costa Rica




Este es un video tomado el 10 de diciembre del 2006 en un evento en el Cenac, dedicado, créanlo o no, a la promoción del animé y el manga.

Es inconcebible.

5.12.06

El hábito sí hace al monje

Resumen medio trompicado. La navidad afecta mi redacción.

El proyecto aborda la interacción de dos grandes conceptos, siendo estos, el sentimiento religioso popular y las prácticas supersticiosas.

Se parte del hecho de ser Costa Rica un país cuya religión oficial es el catolicismo. La autoridad que esta condición le otorga, inevitablemente ejerce su influencia sobre las costumbres y formas de pensamiento del ciudadano en general, a través de sus diferentes manifestaciones: el ritual de la misa, el cumplimiento de los mandamientos y sacramentos, las encíclicas o aquellas cualidades humanas que la Iglesia proyecta como deseables. Es fundamental estudiar la dinámica generada a partir de la convivencia de la religiosidad oficial con la religiosidad popular y la relación dialéctica que opera entre ambas.


El tema de la superstición entra en juego cuando dentro de la forma general de definir el término “religión”, se alude al de “sobrenatural” y la relación con el término “magia”, relativamente opuesto y ajeno al primero, salta a la luz. En ambos casos hay referencia al acto de creer en un dios o ser superior. El cómo se manifiesta esta creencia y las estructuras de pensamiento en que se basan, evidencian el punto común que motiva a los protagonistas de estos dos ámbitos: la fe. Es aquí, donde se puede hablar de un fenómeno sincrético que involucra la dualidad religión / superstición y que espontáneamente ayuda a la religiosidad popular a aprehender los elementos paganos y al paganismo a nutrir su discurso con los elementos más representativos del catolicismo.

James Frazer en “La Rama Dorada” esboza una categorización de la magia útil para este estudio. El autor destaca la magia homeopática, donde “lo semejante produce lo semejante” y la magia contaminante, donde se presume que los elementos que estuvieron alguna vez en contacto continúan estándolo. Ambas formas de razonar el fenómeno mágico, se aplican activamente a los acontecimientos religiosos, a través de hechos milagrosos o atribuciones sanadoras a una divinidad.

Por tal razón, resulta curioso que a pesar de tales semejanzas, a nivel social las prácticas supersticiosas y religiosas se encuentren polarizadas. La religión católica, avalada por el Estado, se encuentra dentro de un rango de oficialidad y aceptabilidad y no teme condenar abiertamente las prácticas supersticiosas, relegándolas a una situación de asocialidad y reprobación. Así, es frecuente que a pesar de la popularidad y extendida práctica de todo lo relativo a la superstición, sus acciones sean objeto de sanción y rechazo, a diferencia de las de culto religioso, que son naturalmente aceptables.

Ahora bien, el reto del proyecto y su verdadero aporte, es que una vez teniendo la teoría clara, esta pueda ser traducida a un lenguaje gráfico. Por esa razón, se buscó un tercer elemento que sirviera de escenario a todo lo anteriormente expuesto.

Se introdujo entonces el tema de la mercadotecnia, el consumo y la producción en serie como una forma de generar contraste. Es de resaltar que este tipo de elementos, claramente ligados a la cultura de masas, parecen no ser aceptables cuando se vinculan directamente a cuestiones de tipo sacro. Sin embargo, tanto superstición como religión católica, nunca han sido indiferentes a las actividades comerciales.

Una noticia de La Nación referente a las apariciones de la Virgen de Sarapiquí, resalta que cerca del área donde se reunían los devotos a contemplar el suceso milagroso, se levantaban locales comerciales que incluían la venta de rosarios, estampas y diversos artículos religiosos, así como puestos de comida y bebidas. Ahí se detallan la gran cantidad de objetos para la venta en el sitio de la peregrinación, entre rosarios, cassettes de música religiosa y alimentos. También menciona la explotación de zonas de estacionamiento improvisadas, que según el artículo, proporcionó “jugosas sumas de dinero” a algunos lugareños, quienes lucraron con los 200 buses y 1.500 vehículos particulares en que se trasladaron algunos de los 7.000 peregrinos. Es de notar que dicho artículo deja entrever un dejo de ironía, que hace inferir al lector la idea de las prácticas comerciales como algo cuestionable dentro de un ritual religioso o que los vendedores de alguna forma son inescrupulosos al tomar ventaja de la euforia de los fieles.


Por eso resulta curioso que en la Basílica de los Ángeles, dentro y fuera de ella, se vendan tanto productos religiosos, como otros de diferente índole tales como anteojos de sol, tarjetas de cumpleaños, tarjetas telefónicas, joyas, etc. En este caso es la propia Iglesia la que directamente lucra a través de la coyuntura de la visita de los creyentes a la imagen de la Virgen, la sala de exvotos, la piedra y el agua bendita que de las piletas mana, haciendo suponer que el condenar el comercio ligado a los acontecimientos sagrados es un hecho relativo.

Siguiendo con la temática de los establecimientos destinados a la venta de artículos religiosos y supersticiosos, es notoria la variedad de soportes y materiales utilizados para la confección de los mismos. La tecnología y la modernidad se asoman en las diversas e innovadoras formas que alcanzan las imágenes tradicionales, convertidas en calcomanías, pines, parches de tela, tarjetas, etc.

Es así como, la solución gráfica propuesta para el trabajo, examina lo concerniente a estos a los soportes alternativos antes mencionados y elige el área textil como punto de partida, intentando hiperbolizar el rol de las populares imágenes elegidas como mercancías de alto potencial de venta.

Ahí, es donde se opta por tomar como referente histórico, artístico y estilístico, la conceptualización del arte pop y el uso recurrente del llamado ready made dentro de dicho movimiento, ya que las imágenes usadas dentro del proyecto no son ni cambiadas ni sujetas a estilizaciones drásticas.

Así pues, se pretende tomar la figura del Dios y el Cristo católicos, así como el santoral y la Virgen María, desde su representación en diferentes advocaciones, y abordarlos como personajes pertenecientes a la cultura popular, que aunque con un claro referente religioso, son también independientes de esta condición y se perfilan como enriquecedores de la cultura iconográfica. Se inicia entonces un proceso de descontextualización de dichas figuras, que al ser introducidas a un entorno poco tradicional, en este caso, la recreación de una tienda de ropa con sus percheros, maniquíes y aparadores, echarán mano de diversas licencias, contrastantes con las de sus representaciones comunes y aceptadas. A su vez, las imágenes ligadas con las prácticas supersticiosas son incluidas en igualdad de condiciones con las de índole religiosa en virtud de otorgarles una jerarquía similar, en primera instancia para conciliar las supuestas diferencias dictadas a nivel social y por otro lado, ilustrar que las representaciones pueden convivir sin problemas ni cuestionamientos en la mentalidad colectiva, aunque tradicionalmente sean excluyentes o antagónicas.











28.11.06

Preparando el entierro y la vela


Este blog, o al menos el tema que le dio vida, está en sus últimos aleteos y se hace inminente llegar a algunas conclusiones.

Este surgió en un principio para esbozar ideas en torno a un trabajo relacionado con la materialización de un proyecto artístico y lograr así recopilar comentarios u opiniones de personas, que no necesariamente están relacionadas con ese ámbito. En este sentido, esta valiosa herramienta de retroalimentación no dio los resultados esperados, por razones de las cuales no se tiene certeza, pero sobre las que se especula a continuación.

La primera es, que el tema por sí mismo resulte aburrido. Quizás quien escribe no tenga la suficiente elocuencia para lograr que sus lectores se interesen en algo en lo cual no manejan las herramientas para entenderlo y por lo tanto, adolezca de la capacidad de ponerlos en contexto. Al leer otros blogs orientados a temas específicos como mercadeo o programación y hasta de actividades ociosas como los juegos de video y automóviles, es inevitable revisarlos someramente y dejarlos en el olvido, si no se cuenta con un interés particular sobre esa materia.

La segunda es que por el contrario, el tema parezca atractivo, pero hay temor por parte del lector a dejar patente un comentario que pudiera ser errado. Es común escuchar “yo de arte no sé nada”, como una forma de justificar la opinión contraria hacia una pieza artística que no gusta o no se entiende. El arte, que desde muchos siglos atrás se ha caracterizado por su elitismo, no parece terminar de dar el salto hacia uno de sus principales objetivos, es decir, comunicar.

Por tal razón, este documento fue metamorfoseando su esencia y fue dejado más a la libre, intercalando de vez en cuando temas de cultura popular, aficiones del autor y hasta reseñas de tipo autobiográfico, estas últimas, las de mayor popularidad.

Ahora bien, aunque el propósito en un principio planteado, no llegó a cumplirse con los resultados esperados, “descubrió” (así entre comillas bañadas de agua tibia) todo un universo de jerarquías, comportamientos y perfiles propios de una pequeña y doméstica comunidad cibernética, que de alguna forma comparte la forma en que se aborda una propuesta plástica.

El blog es un espacio ególatra. A diferencia de lugares más relajados como los chats donde se conversa sólo por ratos y donde la identidad es variable, o los foros donde se comparte terreno con otros en igualdad de condiciones, el blog proporciona protagonismo. Se tiene la potestad de elegir los temas, los que ingresan a la página pueden ser moderados por el propio autor y la censura sólo conoce sus límites. Es tal vez por esa razón, que en la bitácora de TicoBlogs.com, los de tipo personal, semejantes a un “querido diario”, aplasten sin compasión a las demás categorías.

Cuando se observan los temas y proyectos de los demás compañeros de quinto año, se esboza un fenómeno parecido. Excluyendo a los de Artes Gráficas, quienes deben hacer una investigación acerca de un proyecto real y aplicable a un nivel profesional, todos los demás énfasis se limitan a la narración en primera persona y la opinión subjetiva sobre algún particular. Por tal razón, pululan los cuestionamientos existenciales y las interpretaciones libres (entiéndase de dudoso respaldo teórico) a escenas o vivencias de tipo cotidiano.

Lo anterior no es del todo errado y por el contrario, es totalmente válido. El arte posee la ventaja de abordar los temas más diversos con la posibilidad de hacerlo desde las perspectivas más inusuales, a veces con una serie de licencias vedadas para otras disciplinas. Sin embargo, el usar recurrentemente este tipo de forma “personal” incurre en el facilismo de reproducir estereotipos o lugares comunes. Aún así, la fórmula de lo autobiográfico es tentadora. Tal como se ve en los blogs de esta línea, significa echar mano de un pase seguro a la aceptación del público, ya que la forma coloquial con la que se cuenta una historia o vivencia común a los demás, parece generar harta empatía. En el caso de las propuestas plásticas, habría que evaluar si el relatar únicamente desde la propia experiencia, efectivamente se traduce en contundente aprobación.

Hay por otro lado, un deseo tácito de figurar. Ese particular “ego de los blogs” de alguna manera plantea sus vivencias en tono de descubrimiento. Cada nueva entrada tiene como primer propósito compartir lo que se opina, pero se infiere con cierta frecuencia un impulso de “iluminar” al posible lector con el hallazgo o explicación de un acontecimiento, dentro su contexto específico.

De cualquier forma, ya sea en un blog o en un trabajo artístico, parece resultar más seguro el limitarse a hablar de sí mismo y no trascender nunca esa frontera hacia un interés por “los otros”.

Aunque los resultados de ambos son completamente diferentes en forma y se rigen por reglas distintas, no se puede ser indiferente a motivaciones tan similares, que parecen ser la norma cuando se desea comunicar efectivamente, mejor aún, desde la auto complacencia y con beneplácito del público.


















18.11.06

Mr. T y yo



Ciertamente había olvidado lo que era odiar a un profesor. Salí del colegio hace mucho más de 10 años. Recuerdo horrendos despotriques allá en mis años mozos en el bonito técnico de Sabana Sur, contra el padre negro, católico y profesor de religión. Forrado en tantas cadenas de oro que hasta tapaban el collarín blanco de su sotana, su retorcido sentido de la moda dictaba usar unas riendas similares en cantidad para envolver sus muñecas. A tono con lo anterior, un brillante y gigantesco reloj dorado y unos cuantos anillos “tipo graduación”, complementaban su sacro atuendo.

La clase de religión siempre comenzaba con alguna oración. Todos de pie, primero escuchábamos una lectura bíblica y al terminar, inmediatamente la sucedíamos con un Padre Nuestro. Una lección de tantas, tomé sitio justo al frente del muy barroco Mr. T. Este leía el “salmo de los impíos” con esa vehemencia medio artificial que tienen los curas cuando dictan misa. Como quien oye llover y completamente absorta en todo tipo de pensamientos ajenos a la religión y la temperatura promedio en el infierno, sentí por la entonación del padre que estaba próximo a terminar su retahíla. Volví mi cabeza hacia él y nuestras miradas se cruzaron, al tiempo que recitaba la última frase del salmo:

-“¡y los impíos morirán!”-

Justo en ese momento el viejo maldito desgraciado, cerraba su Biblia y en un extraño impulso, me propinaba un golpe con ella en la cabeza.

Atónita y algo humillada, me di cuenta que nadie pareció percatarse de aquel bizarro incidente, e inmediatamente todos comenzaron a rezar el Padre Nuestro con absoluta naturalidad. El “así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…” perdía total y completo sentido para mí.

Ya en años universitarios, hace unos días tuvo lugar la presentación de proyectos de quinto año. Aquello fue una escena digna de recordar. La primera compañera evaluada salió gesticulando y jalándose los pelos, el segundo, un poco confundido por preguntas técnicas propias de una especialidad ajena a él, supongo formuladas adrede para que no supiera responder. Tal parece que una reencarnación de Mr. T, se había colado en la calificación y empezó a repartir bibliazos a diestra y siniestra.

Esta vez el agresor no usaba costosas cadenas de oro, pero sí trataba de exhibir el equivalente académico de la ostentación: inaceptable soberbia y una peligrosa subestimación al prójimo.

Luego fue mi turno.

-“Sí, verdad, tiene razón. Es curioso que a nadie más se le haya ocurrido antes”,- me dijo la jueza luego de explicar la pieza relativa a género, religión y sexualidad (en realidad ni siquiera me lo dijo a mí, se lo dijo a otro profesor que estaba sentado un poco más atrás).

En ese cuestionable elogio, fueron esbozados los primeros amagos de pisotear mi dignidad. Luego de unas cuantas discrepancias de percepción, como es natural en cualquier calificación de quinto año que involucre ropa, religión y prácticas mágicas, la jueza dio rienda suelta al antropólogo que todos llevan dentro y lanzó sus conclusiones teóricas de dudosa referencia bibliográfica.

Fue curioso ver rejuvenecidos aquellos odios colegiales, reservados para momentos en que se tiene la certeza de estar siendo emocionalmente vapuleado por un docente, pero saberse impotente para exponer una defensa efectiva cuando lo agarran desprevenido. Más que mostrar alegría por salir airoso de aquel implacable ataque de serrucho y segueta, la primera reacción del evaluado era verse la ropa, olerse los sobacos o mirarse los dientes en el espejo a ver si algún frijol del gallo pinto le quedó pegado en la sonrisa. Ninguno de nosotros, teníamos idea del porqué nos estaban tratando como si hubiéramos presentado una nigüenta o una lapa de llanta para la exposición.

El arte (como la religión) está colmado de afirmaciones y criterios subjetivos. Cada quien, según su formación y experiencia, ejerce el derecho a emitir un juicio si así se lo piden. Sin embargo, al igual que con aquel golpe sorpresivo de Biblia a mi incipiente agnóstica cabeza, nunca deja de desagradar el ser violentado con instrumentos en los que no se cree del todo, pero por su carácter sagrado, maltratan la autoestima y el intelecto de quienes se someten a su medición. El tener un profesor aparentemente inquisitivo cuyo único objetivo es reafirmar su jerarquía y convencerse de una preconcebida mediocridad de sus estudiantes, es tan cuestionable y contradictorio como un sacerdote que olvida sus votos de pobreza y cae en la tentación de envolverse en refulgentes cadenas de oro.















9.11.06

¡Qué´s la vara con los Mejitos!



Hace unos días llegaron los textos que acompañarán al catálogo de quintos años para la próxima exposición. No estaban del todo mal, pero sí un poco crudos, carentes de unidad de estilo, en fin, piden a gritos un filólogo.

Luego de recibir un correo electrónico relativo a la inauguración y a las bebidas y bocadillos que se va a ofrecer ese día, se me ocurre ingenuamente pensar que a alguien más en esa escuela tan libre, creativa y espontánea le va a importar que el catálogo tenga defectos de contenido y forma. Así pues, Lachi en su respuesta a tal correo, comete el pecado de relegar a un segundo plano la organización, calidad y fineza de los alimentos que se van a hartar los mismos cuatro gatos que siempre van a las inauguraciones y propone optar por algo más modesto. Luego osa exhortar a sus colegas a revisar el documento que respalda la exposición, única prueba con algún tipo de permanencia e importancia a futuro.

No sé si es que a mí me falta roce social, que a pesar de haber ascendido unos tantos en la escala académica y laboral, mis raíces Sansebastieneñas y el haber ido recientemente a Ojo de Agua sin sentir remordimientos, se me salen a borbotones.

Sin embargo, pienso que las respuestas que recibí son totalmente desproporcionadas. Todas apuntaban a señalar que la revisión de los textos por parte de un filólogo era algo deseable pero imposible por lo apremiante del tiempo, opinión en la que concuerdo. Aún así, llamó mi atención el que esto fuera considerado como un problema menor sin mayor impacto o importancia. En contraste, el tema de la comida resultaba ser algo imposible de dejar al azar ya que peligrosamente comprometía nuestra imagen como profesionales. Alguien incluso comentó que "estamos en la era de los expertos" (ojo cuánta solemnidad a la hora de referirse a una bandeja de empanadas de piña) y por tal razón, nos exponíamos al desastre.

Además, no faltó quien me insinuara que soy una gran limpia.

Lo admito, me traicionó mi profesión de comerciante, la cual ha desarrollado mi capacidad de convertir el atún y los mejitos en finas viandas, todo en virtud de minimizar gastos. Mis conocimientos mercadotécnicos empíricos me han enseñado que contratar a doña catering significa pagar por la misma mortadela del Mas X Menos, pero arrollada en forma de flor de loto y servida por un pachuco sudoroso en corbatín, un sobreprecio. Su única ventaja es el ahorro de tiempo y el aparentar estatus, esto último inútil para una exposición estudiantil de rango menor que sólo es visitada en su inauguración por los familiares de cada artista.

A menos que Tía Florita sea la homenajeada de la exposición, me preocupa más el poseer un catálogo bien hecho que un pasar a la posteridad como la Martha Stewart de la Escuela de Artes Plásticas. Las listas de prioridades ajenas son algo que mi nerdura natural nunca terminará de comprender.

Así, pues, más cagada que una jaula de perico, Lachi nuevamente se pregunta porqué eligió estudiar manualidades y no algo que sonara más a carrera universitaria, algo con lo que mi difunto padre le hubiera podido rajar a sus amigos, algo que no sonara a DJ de discomóvil.

En todo caso, los invito a todos a la exposición del próximo 1 de diciembre en el vestíbulo de la facultad de Artes Plásticas. Por lo que pude inferir de los correos de mis colegas, ellos jamás han probado ni el arroz ni los frijoles, sólo comen de pato al orange para arriba, así que, si les gusta la Fanta Naranja pero transportada en vehículos especiales, esta es la oportunidad de degustarla.