
Uno de los objetivos principales del proyecto de quinto año es el montaje de una exposición individual en alguna galería local. Como es natural, observar los mecanismos, ideas y pensamientos de otros artistas en el ámbito nacional es un ejercicio fundamental. Por afinidad generacional, quisiera comentar la segunda muestra centroamericana de Arte Emergente en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.
Las exposiciones del MADC han tomado características muy particulares, diferentes al resto de las galerías de arte. En primer lugar, se destaca por ser el museo que más auge da a las tendencias conceptuales y sobre todo el que más intenta proyectarse activamente hacia la comunidad artística y general. Foros, charlas, cine y últimamente hasta una cafetería están a disposición del público de forma constante. Adicionalmente, el museo presta sus instalaciones para la realización de eventos particulares de índole cultural pero en un rango más amplio y hasta si se quiere, globalizado. Ferias relativas al animé y el manga japonés, la venerada Star Wars, el club de go o conciertos de música popular, desacralizan la percepción que tradicionalmente se tiene de los museos y donde no sólo los artistas en su concepción más convencional tienen cabida, sino también los geeks... mmm, el público de gustos alternativos.
Se ve claramente como los directivos del museo manejan un concepto de cultura mucho más flexible (o seguro también son geeks), y tienen la suficiente visión de utilizar con eficiencia la magnífica infraestructura con la que cuentan.
Es por esta razón de criterios amplios y proyección hacia la comunidad general, que se gestan proyectos como los de Arte emergente. En general, con sus salvedades, es una serie de propuestas bastante homogénea, tanto en solución gráfica como en cuanto a ideas. Técnicamente, persiste un gusto por los medios digitales, muy acorde con la tendencia conceptual donde el proceso de elaboración es secundario. Tal vez eso explique el porqué de la escasez del grabado en cualquiera de sus técnicas. Según mi pobre memoria, sólamente dos obras en xilografía de 58 posibles. Lo digital, al ser masivo, tuvo una presencia mayor en los ganadores y en las menciones. Pienso que el jurado trató de ser justo y premiar una obra por técnica, aunque esto nunca se ha dicho oficialmente. Video, pintura, dibujo, escultura, foto y hasta una propuesta arquitectónica.
Debo alabar a los miembros de mi gremio (no el de los comerciantes de brujería sino el de los diseñadores gráficos), donde considero están las propuestas más sólidas y contundentes. Quizás porque en las agencias de publicidad y en el diseño comercial en general, la oportunidad de divagar es menor y el trazado de objetivos es necesario, hay discursos más claros. Bruno Munari califica de proyectictas "románticos" a aquellos que obvian la disciplina profesional y la metodología. "Romántico" es el eufemismo para improvisador y vago. Documentar y teorizar no es sinónimo de rigidez y ausencia de espontaneidad.
Una de las cuestiones que más me llama la atención en el MADC es la orientación didáctica que tienen sus exposiciones. Todo tiene un rótulo con una breve explicación sobre la obra y las motivaciones del artista para crearla, lo cual a veces, es arma de doble filo. En algunos casos, dicha explicación complementa magníficamente la pieza que se observa, convirtiéndose en un elemento útil para su apreciación pero no el único recurso existente. En otros casos, la obra es incomprensible sin un manual adjunto y eso hace cuestionar hasta dónde es necesaria la representación gráfica si lo escencial se encuentra en el documento escrito. Otras obras encuentran en la cédula explicativa una mera redundancia. El último caso es el más desconcertante porque como espectador se observa una idea y en el papel se perfila otra, faltando no poca coherencia entre ambas.
La escogencia del tema es escencial, pero más importante aún es cómo este se aborde. En términos generales los proyectos se orientan en dos vertientes: la denuncia y la observación del entorno.
El más corriente y popular demonio de la comúnmente llamada "denuncia social", es Estados Unidos. Sin embargo, Mc Donald's y Wal Mart, ya tienen competidor y Michael Moore, corre el riesgo de quedar desempleado. Poco a poco China se perfila como el nuevo gran enemigo, la materialización del chupacabras capitalista. Y los discursos panfletosos se repiten, presentándonos la misma telenovela sólo que son diferente protagonista. Otras propuestas se centran en la denuncia a nivel más doméstico, y aquí le toca al gobierno y a los políticos su dosis de protagonismo. En este particular resiento que el grueso de estas apasionadas denuncias se alimenten en la simple y llana queja y adolezcan de propuestas inteligentes que la complementen.
(Si en verdad China va a dominar el mundo, ojalá no le dé por clonar seres humanos. Me resulta terrible imaginar una nueva generación de personas "defectuosas", de huesos frágiles que se quiebran o desmontan con la mínima caída y con vida útil de 5 minutos).
Los otros temas se centran en conflictos personales. Los cuestionamientos de índole existencial no siempre salen airosos, algunas obras sólo provocan encogerse de hombros, pero hay otras donde la ironía y el humor, ayudan a establecer una crítica mucho más ágil y razonada.
Otro aspecto reelevante es la relación tema/geografía. La muestra es a nivel centroamericano así que es inevitable que transpire guerra o guerrillas, así como a sus hijos bastardos: las maras. Aquí lo interesante no es enfrentarse con información disponible en cualquier periódico o noticiero, sino más bien, entender al artista como un fruto de su entorno y cómo estos son influidos a veces inconscientemente. "Nicaragua es la cenicienta de centroamérica", leí alguna vez. No es una apreciación equivocada. Cuando se observan diferentes estadísticas, generalmente los índices económicos y de bienestar social, arrojan los resultados más alarmantes de la región. No es gratuito que las obras nicas respiren un aire pesismista y medio sombrío.
Aunque salí de la exposición pensando en que la vida no vale nada, todo está muy mal y nos vamos a morir, dejando de lado los delirios apocalípticos, logré llegar a las siguientes conclusiones:
1. En términos generales estoy satisfecha con quienes recibieron menciones o ganaron. La única obra que pienso destacó por una cuestión de complacencia y sensiblería, fue la relacionada con la noticia de los perros Rottweiller y Natividad Canda.
2.Las obras con temas muy generales pecan de dispersas y no hacen un aporte significativo. Todos sabemos que en Costa Rica hay corrupción, no se necesita ir a un museo para enterarse. Es necesario a la hora de plantearse opciones, delimitar e ir más allá del lugar común.
3. El agua tibia ya fue descubierta. Esforzarse por no repetir lo dicho hasta el cansancio, evitar la queja vacía y explicaciones rebuscadas. Con una buena hablada y palabras de domingo, cualquier cosa podría ser justificable.
3. Con respecto a la relación obra y espectador, la sensatez de un artista debería someter a constante revisión personal y pública las obras que produce antes de lanzarlas a una exposición como propuesta definitiva. La guía de un mentor, el escuchar a los propios colegas, agruparse con artistas de línea similar y en general, cualquier ejercicio de retroalimentación que pueda darme pistas sobre la percepción de dicha obra.
4. ¿En qué momento la culpa dejó de ser de los extraterrestres?